Una oda a la mitología japonesa

La dificultad es uno de los temas de debate más recurrente en la industria de los videojuegos, ya sea porque un título carece de esta, o por todo lo contrario, que peca de poner demasiado a prueba al jugador. Sin duda la empresa que empezó todo este debate, que se reabre cada vez que sacan un nuevo juego al mercado es From Software, la desarrolladora japonesa, y en especial por parte de su actual presidente Hidetaka Miyazaki. El título del que vamos a hablar hoy alcanzó un límite de dificultad que dudo mucho que pueda repetirse.

En sus anteriores título From Software se inspiraba especialmente en la arquitectura europea, sin embargo en este caso el director del proyecto decidió mirar más cerca, e inspirarse en la mitología japonesa, una de las más misteriosas e interesantes que existen en la historia, y este es uno de los grandes aciertos que tiene Sekiro: Shadows Die Twice.

La ambientación en la mitología japonesa enriquece en gran medida un juego que ya es bastante redondo en sus demás aspectos. Esta libertad que le dio a Hidetaka Miyazaki inspirarse en una mitología tan grande y con tantos matices hace que tengamos escenarios tan variopintos, además de que todos y cada uno de ellos tienen impregnada la esencia de esta cultura.

La ambientación en la mitología japonesa deja a cualquiera con la boca abierta

Una de las grandes adiciones correspondientes a la mitología japonesa es la figura del shinobi, unos guerreros especialistas en el asesinato sigiloso, y que eran fieles a sus amos hasta la muerte. Nuestro protagonista será uno de estos shinobis, que deberá utilizar sus habilidades de sigilo, así como su maestría con la katana para abrirse paso entre sus enemigos, para cumplir así las órdenes de su amo.

Una de las cosas que más caracteriza a la saga Dark Souls es el combate lento y táctico, algo que ya fue en parte abolido en Bloodborne, pero que ha sido totalmente destruido con este juego. El combate de este título es, sin duda, el más complicado de todos los juegos que ha lanzado From Software en los últimos años, debido principalmente a la velocidad de reacción que pide al jugador, así como la cantidad de jefes finales que hay en el juego, que te pondrán a prueba en todo momento.

El combate es otro de los grandes apartados de Sekiro: Shadows Die Twice, un combate que se caracteriza por ser, como ya he dicho anteriormente, extremadamente rápido y exigente, pero que en cuanto consigues dominarlo se siente muy preciso y divertido. La sensación de encadenar gran cantidad de bloqueos sin que te quiten nada de vida es de lo mejor que te puede ofrecer este juego. Uno de los apartados diferenciadores del combate de este juego es la utilización de las “prótesis de shinobi”, objetos equipables que suelen ser bastante útiles durante el combate. Es cierto que en ningún momento el juego te obliga a utilizar estas prótesis, sin embargo, resulta demasiado satisfactorio utilizarlas, además de que añaden una gran profundidad a un combate que, por lo demás, es bastante simple, exigente y divertido, pero simple.

Los jefes suelen ser uno de los pilares en los que se asientan los videojuegos desarrollados por este estudio, y Sekiro no iba a ser menos. Este título esconde algunos de los mejores jefes de la historia de los videojuegos, así como algunos de los más sorprendentes, y por qué no decirlo, de los más difíciles también, pero peca de algo en este apartado, la repetición. Los jefes de este juego son muy buenos, pero muchos de ellos se repiten hasta la saciedad. No entraré en detalle principalmente para evitar spoilers, si embargo, diré que ciertos jefes se repiten más de una vez, y en ciertos casos ni se molestaron en ocultarlo, y pusieron literalmente el mismo jefe una y otra vez, sin variación alguna.

Los combates contra jefes resultan divertidos a la par que desafiantes

Ya hemos comentado como los escenarios son increíblemente inmersivos en la mitología japonesa, pero estos escenarios también esconden una mecánica rompedora, especialmente en los juegos de este estilo, la verticalidad. Las anteriormente mencionadas “prótesis de shinobi” permiten, además de combatir de diferentes maneras, agarrarse a ciertos salientes, para así poder subir a ellos, como balancearse hacia otro lugar, lo que añade una capa de exploración del mundo que está muy bien pensada.

Una de las características más repetidas en estos juegos, llamados tipo Souls, es su marcado componente RPG, que impregna toda la jugabilidad, sin embargo, en Sekiro: Shadows Die Twice este se ve minimizado en pos de traer una experiencia más cercana a lo que puede ser un juego de acción aventura tradicional, con alguna mecánica RPG, pero sin profundidad aparente, más allá de unos árboles de habilidad que dejan mucho que desear, y que no tienen mayor recorrido que el principio de la aventura, ya que no resultan útiles hacia el final del juego.

La ambientación es una de las facetas más importantes en cualquier juego, pero una buena ambientación siempre debe ser acompañada por una banda sonora a la altura de las circunstancias, y en este caso cumple de sobra con las expectativas puestas en ella. No solo es buena, sino que ayuda en gran medida a sumergirte en su ambientación, gracias a que para crearla han sido usados numerosos instrumentos pertenecientes al folclore japonés. También me gustaría destacar la música que suena en ciertos combates contra jefes, que te ayudan a poner en tensión, a la vez que te incitan a lanzarte a la yugular de tu enemigo, algo que se acrecienta en el combate final del juego.

El apartado gráfico nunca ha sido la fuerte de los juegos de From Software, algo que se ve reflejado en los anteriores títulos de la desarrolladora, Bloodborne y Dark Souls 3, juegos que, en absoluto se ven mal, pero que no se caracterizan por tener un apartado gráfico apabullante, sino por su dirección de arte, una de las que quitan el hipo. En este caso Sekiro: Shadows Die Twice repite la jugada, centrándose más en el apartado artístico para entregar estampas dignas de estar de fondo de pantalla de tu ordenador, más que en ofrecer entornos hiperrealistas para deleitar al más purista. Esto no significa que este juego no tengan un buen apartado gráfico, es más me atrevería a decir que es un gran paso adelante respecto a sus predecesores.

A pesar de no ser el juego con mejor apartado gráfico cumple con creces

En resumen, Sekiro: Shadows Die Twice es un gran juego, que se ve caracterizado por su gran combate, su ambientación sin igual y su excelsa dificultad, pero que también puede verse lastrado por problemas en su componente RPG, y en la elección de los jefes, sin embargo esto no quita que este juego pueda ser considerado unos de los grandes títulos de la historia reciente de los videojuegos.

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