La esperada secuela que no terminó de sorprender

Kingdom Hearts es, sin duda, una de las grandes sagas de mi infancia, destacando en esta la segunda entrega que, en mi opinión, es casi perfecta, lo que me hacía tener tanta ilusión por disfrutar de una tercera entrega que llevaba siendo esperada hacía muchos años por todos los fans de la saga. ¿Podrá haber reconducido la saga, o la habrá hundido en un pozo más profundo si cabe?.

Uno de los apartados que más caracterizaba a la saga era su combate rápido y divertido, a la vez que táctico en ciertas ocasiones, contando con ciertos componentes de RPG clásico que hacían del título una propuesta simple y compleja al mismo tiempo, y esto se ha perdido completamente con esta tercera entrega. La mayoría de componentes que hacías que estos juegos fueran así siguen estando en este título, sin embargo, se sienten muchos más simples, además de que debido a su escasa dificultad en muy pocas ocasiones te verás en una situación en la que tengas que usar estos elementos.

La dificultad es uno de los apartados más difíciles de tratar a la hora de desarrollar un videojuego, debido a que si te pasas será considerado un juego extremadamente difícil y la gente perderá el interés enseguida en él, y si te quedas corto de esta pasará exactamente lo mismo, porque mucha gente se aburrirá de jugar un juego que es un paseo por el campo. Y este título es de los segundos. Incluso en su máxima dificultad este resulta ser uno de los juegos más fáciles de los últimos tiempos, para poner un ejemplo, jugando en dificultad normal, en el único momento en el que estuve a punto de morir fue en el combate final, y aun así no llegué a morir, me pasé el juego al completo sin morir ni una vez. Podemos poner en contraste esto con la segunda entrega, en la que, en ciertas ocasiones, puedes notar picos de dificultad tan altos que te harán exasperar, en concreto todavía recuerdo un jefe del final del juego que fue un total dolor de cabeza.

Una de las razones por las que este juego tiene una dificultad ridícula es la inclusión de ciertas habilidades que pueden causar daño masivo a los enemigos prácticamente sin ningún esfuerzo, las atracciones de feria. Estos son ataques inspirados en las atracciones de los parques de atracciones de Disney, que suelen hacer ataques en área simplemente con pulsar un botón, y que estarán disponibles luego de golpear cierta cantidad de enemigos. En esencia la pantalla se llena de partículas y colorines a la vez que golpea a casi todos los enemigos que el jugador tiene a su alrededor, prácticamente matándolos a todos. Esta habilidad puede resultar divertida, pero tenemos que recordar que esto es un RPG con combate en tiempo real, no un “hack and slash”, y esta habilidad es más cercana a lo segundo.

Para ir acabando con el combate comentaré que este si puede ser considerado una decepción, divertido y rápido, pero a la vez simplificado hasta el infinito, afectando también a la dificultad, que ha sido disminuida hasta ser totalmente ridícula. Espero que en los próximos juegos de la saga volvamos al combate anterior, porque para jugar a un juego así mejor me pongo a jugar Bayonetta, que está mejor hecho, y si sabe a qué género pertenece en todo momento.

Ahora vamos a entrar en uno de los puntos escabrosos, no solo respecto a este juego, sino a toda la saga en general. Desde hace mucho tiempo la historia de la saga ha sido considerada una de las más enrevesadas de los videojuegos, llegando incluso a perder base de fans por esto, y se suponía que este juego iba a ser el que cerrara muchos arcos argumentales y diera muchas respuestas a los agujeros en la trama, sin embargo, como podéis intuir, esto no ha sido así. Sí, es cierto que la historia ha cerrado un arco argumental, en concreto el arco argumental que llevaba dando vueltas desde el primer juego, pero falla estrepitosamente en dar cierre a este arco, planteando más preguntas de las que responde, sin embargo, este no es el único problema que tiene.

Normalmente en la saga teníamos dos historias paralelas que se unían entre sí, las historias que ocurrían en los mundos de Disney, y la historia general de la saga. En los juegos numerados anteriores se iban uniendo y tenían completa congruencia entre ellas, sin embargo, en esta última entrega se siente más como que los mundos de Disney son un añadido aparte de la historia general, llegando incluso a parecer que algunos mundos se han puesto para cumplir con los fans de la casa de las ideas, debido a la total irrelevancia que tienen en el desenlace de la aventura. Es más, creo que la historia de ninguno de estos mundos afecta al desenlace de la historia de este juego.

No hay mucho más que comentar sobre la historia, simplemente, terminaré este apartado diciendo que esta se ha vuelto ridícula, debido a la gran cantidad de huecos argumentales que posee, así como la obsesión que Nomura tiene por llenar de cremalleras a cada nuevo personaje que es añadido a la saga. Además de su obsesión por crear cientos de clones del mismo personaje, solo para tener una excusa para realizar una batalla con varios enemigos al final. Clones que por cierto intentan estar justificados, pero solo se siente como intento fallido de dar consistencia a una trama que carece de ella desde hace mucho.

Una de las cosas de las que no se puede hablar mal en este juego es su apartado gráfico, ya que consigue recoger el gran trabajo que se hizo en sus anteriores entregas numeradas, y adaptarlo de maravilla a los estándares de la industria actual de los videojuegos, llegando incluso a sorprender en diferentes puntos, como por ejemplo, con paisajes impresionantes, o estallidos de partículas que quitan el hipo. Este gran apartado gráfico ayuda también a que cada mundo de Disney se sienta completamente diferente al anterior, si, como ya he dicho antes, carentes de justificación argumental para visitarlos, pero preciosos igualmente.

Sin duda, uno de los mejores apartados de este juego, así como de la saga a la que pertenece, es su banda sonora, compuesta en su mayoría por Yoko Shimomura, y que da un aire especial a cada título en el que se incluyen sus canciones. En esencia, son muy buenas todas y cada una de las canciones que componen la banda sonora de este juego, es más, diría que es lo mejor que tiene el juego, algo que no desprestigia el resto de los apartados, sino que demuestra la gran banda sonora que tiene esta saga desde sus inicios.

Como conclusión diría que sí, este puede considerarse una decepción, porque es realmente inferior a la segunda entrega numerada de la saga, y se esperaba más de ella, pero no me parece tan mal juego como todo el mundo dice que es. Tiene una banda sonora impresionante, un apartado gráfico digno de los estándares actuales, un combate rápido y divertido, aunque demasiado simplificado tratándose de un RPG. Pero lo que más tira por los suelos el trabajo hecho en esta entrega es, sin duda, la desfachatez que es su historia, que, sinceramente, me parece un insulto para aquellos que llevábamos tantos años esperando esta tercera entrega, y en vez de darnos respuestas nos dan más preguntas sin sentido, y escenas importantes vinculadas con el juego de móvil que nadie jugó. ¿Por qué quién va a gastar su tiempo en un juego de móviles de Kingdom Hearts?. En definitiva, sigo con la esperanza de que en algún momento la saga sea reflotada, aunque me temo que los siguientes juegos seguirán la estela de esta tercera entrega que tira por tierra todo lo realizado en su anterior entrega numerada.

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