Y como en la mayoría de casos las consecuencias a estas prácticas son insuficientes

Hace ya un par de meses, en mi análisis del juego Indivisible, explicaba el prematuro cierre de la desarrolladora Lab Zero Games debido a varias denuncias de acoso sexual de muchas empleadas de la empresa hacia su jefe Mike Zaimont.  A pesar de ser un estudio independiente bastante modesto, el caso de Lab Zero Games fue cubierto por la mayor parte de las páginas web dedicadas a la prensa del videojuego. Tras la presión y las criticas por parte de los aficionados, Mike Zaimont decidió cerrar la empresa y despedir inmediatamente a todos los empleados que permanecían en la compañía.

Si algo nos enseña este caso es que las penas y las consecuencias del acoso sexual no son para nada equivalentes entre las víctimas y el perpetrador. Mientras que todos los trabajadores de Lab Zero Games aguantaron años de un clima de toxicidad y acoso dentro de la empresa hasta el cierre y despido de todos ellos, Mike Zaimont solo se ha enfrentado a su suspensión dentro de Guilty Gear XX: Accent Core Plus R (proyecto al que migró tras el cierre de su empresa).

Mike Zaimont presentando Indivisible

Otro caso muy similar al de Mike Zaimont es el del diseñador y guionista Chris Avellone (diseñador de juegos como Fallout: New Vegas o Alpha Protocol). Avellone fue acusado por múltiples compañeras de trabajo debido a su “comportamiento indebido” y tras esto perdió su trabajo como diseñador narrativo de Dying Light 2. Este caso junto al de Zaimont nos sirve para ver la única consecuencia común del acoso sexual, la suspensión del proyecto al que se estén dedicando en el momento en el que estalla la polémica.

Creo que la suspensión laboral de estas personas es una consecuencia lógica, pero no un castigo lo suficientemente grave, es decir, no permitir a estas personas seguir creando ambientes nocivos y casos de abuso y acoso sexual debería ser la norma, no el castigo. Se debe dejar de contar con estas personas para siguientes proyectos, pero fuera de la industria del videojuego la justicia debería sancionar directamente estos actos como los delitos que son. Por desgracia, las denuncias de acoso sexual dentro de la industria no son debidamente investigadas y las polémicas se suelen quedar en escándalos en las redes sociales y no pasan a ser investigaciones policiales serias en contra de estas personas.

Otro importante problema con el que nos encontramos a la hora de sancionar estas prácticas se debe a la posición que ocupan los perpetradores dentro de las compañías. La mayoría de casos de acoso los suelen cometer los jefes o altos cargos de las empresas desarrolladoras, por ello es muy común que este tipo de personas no sean investigadas y que, en muchas ocasiones, no pierdan ni siquiera sus puestos dentro de estas compañías.

Este problema no afecta solo a pequeños estudios como Lab Zero Games, por ejemplo el mismo año pasado Ubisoft sufrió uno de los escándalos públicos más notorios cuando más de cuarenta empleados denunciaron (mediante las redes sociales) las prácticas abusivas y el acoso sexual que estaban sufriendo por parte de altos cargos de la compañía. Entre estos altos cargos se encontraban personas tan importantes como Ashraf Ismail (director creativo de varios juegos de la saga Assassin’s Creed) o Tommy François (vicepresidente editorial y creativo).

Varias semanas después del escándalo en las redes sociales, Yves Guillemot (CEO de la empresa) lanzó un vídeo pidiendo disculpas a todos los trabajadores y consumidores de Ubisoft por la falta de diversidad y los casos de abuso que sucedieron en los múltiples estudios de su empresa.

Yves Guillemot pidiendo disculpas durante el evento Ubisoft Forward 2020

El acoso y el abuso sexual son problemas comunes y muy serios dentro de la industria y, con esta polémica en torno a Ubisoft, podemos ver que estas prácticas no son meros casos aislados que se dan en pequeñas desarrolladoras independientes. Junto a esta empresa varios desarrolladores y desarrolladoras llevan años denunciado las prácticas que se dan dentro de compañías tan importantes como lo son Activision/Blizzard, Riot Games o Rockstar.

Todas estas polémicas y denuncias no están resultando efectivas, ya que, obviando la suspensión temporal de estas personas, no se consigue acabar con el acoso dentro de la industria.

A las empresas no les interesa acabar con estas conductas nocivas, puesto que perderían fichas muy importantes dentro de su empresa. Muchos directivos y CEO son plenamente conscientes de los actos que ocurren dentro de sus empresas, pero no les dan ningún tipo de importancia y mucho menos intentan acabar con estos casos.

En esta misma tónica, y volviendo al caso de Ubisoft, hay que mencionar el trabajo de investigación que realizó el famoso periodista Jason Schreier para su medio Bloomberg. En este trabajo Jason se reunió y entrevistó a más de tres docenas de trabajadores de Ubisoft y estos le confirmaron todos los casos de acoso que estaban sufriendo muchos trabajadores y, además, le aseguraron que los altos cargos de Ubisoft (entre los que se encuentra su CEO Yves Guillemot) eran plenamente conscientes de estos abusos, pero decidieron no actuar para no perjudicar la imagen pública de la compañía. Según Jason Schreier, Yves Guillemot era plenamente consciente de la situación anómala de su empresa, esto no era una novedad, sino que se había extendido a lo largo de los años hasta que acabó explotando.

A pesar de tratar un tema tan negativo y difícil como el acoso sexual estos casos nos dejan algo en claro, todos somos capaces de lograr un cambio, tanto las víctimas denunciando estas prácticas como los jugadores mostrando nuestro apoyo a estas personas y nuestra repulsa ante estas situaciones.

Por desgracia, como dije antes, a las compañías no les interesa acabar con estas conductas, pero les interesa mucho menos que estos casos se vuelvan públicos. Por ejemplo, Yves Guillemot no habría realizado ese vídeo si las víctimas no hubieran denunciado su situación y la polémica no hubiera llegado a las redes sociales, ya que estos casos de acoso llevaban años produciéndose en la compañía, es decir, no era algo nuevo y hasta ese momento no habían tomado ningún tipo de medida.

Eso nos muestra como todos, jugadores y desarrolladores, somos capaces de sacar a la luz estas injusticias y denunciarlas en común. Sabiendo todo esto creo que debemos intentar ayudar a revertir esta situación. No depende solo de nosotros, puesto que denunciar no va a acabar directamente con el abuso y el acoso, eso es un deber de la sociedad en conjunto. Pero siempre debemos ayudar desde nuestras posibilidades, tenemos que hacer de la industria del videojuego, y de la vida en general, un lugar seguro para todos y en el que nadie se sienta discriminado ni por su género ni por su condición sexual. Por ello acabar con este tipo de prácticas nocivas debe ser el primer paso.

Un comentario sobre “El acoso en la industria del videojuego

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