Tenemos el honor de charlar con un icono de la prensa del videojuego española

Es uno de los periodistas de videojuegos más longevos de España. Bruno Sol, apodado ‘Némesis’, ha escrito en infinidad de medios, entre ellos MegaSega, SuperJuegos o la Revista Oficial de PlayStation; actualmente es editor de Retro Gamer y colaborador habitual en el canal de Hobby Consolas. Hoy Bruno hace un repaso a su recorrido por la prensa.

PREGUNTA: ¿Qué te llevó a escribir sobre videojuegos?

RESPUESTA. Llevaba muchos años leyendo Micromanía, en general todas las revistas que salían, en concreto me gustaba leer mucha prensa americana, al final se te va quedando. De todas formas mi hermano si había escrito cuentos y ganó premios, pero, por mi parte, yo nunca había sido de ponerme a escribir.

Me gustaban los videojuegos y creía que podía hacerlo. Intenté mandar mi curriculum cuando pedían gente en Micromanía para lo que acabaría siendo Hobby Consolas; pero mis padres no me dejaron porque decían que debía seguir estudiando. A los seis meses vi que mi curso no pintaba muy bien; no tenía futuro. Así que mandé una carta con una review, me aceptaron y empecé en mayo del 92. Empecé a hacer lo típico; textos y consultorios. Luego, ya en septiembre, me cogieron de redactor del todo.

De esto sigues aprendiendo a diario, yo no fui a la universidad, tuve que aprender todo a base de capones. Tienes que forjarte tu propio estilo, aprendiendo de los errores, leyendo lo que escriben los demás y más o menos siguiendo unas normas que, bueno, más o menos cada uno tiene las suyas, pero también te van dictando donde vas trabajando.

Aparte, hay una cosa que es muy graciosa, tú te ves los primeros tomos de Hobby Consolas y son muy infantiles porque el mercado eran niños. Por ese entonces los lectores de Hobby Consolas eran niños de 5 años hasta los 10. Y esto es así, porque los que tenían más edad estaban con ordenadores. Entonces nosotros teníamos que crear textos muy infantiles, tenías que contar un cuento para contar la historia y así analizabas que te parecía el juego y tal. A medida que fueron pasando los años los lectores fueron creciendo y en teoría podíamos usar un lenguaje más adulto, pero vamos, tú coges una hobby de los primeros años y te quedas asustado porque es muy infantil.

P. En parte pensar que este mercado es para niños sigue siendo un problema actual, es decir, hay muchos padres que siguen considerando esta afición como una afición de niños, hoy en día ¿Cuántos juegos infantiles hay?

R. Esto es algo que se ha mencionado mucho, han pasado 40 años ya solo en España, ya no te digo fuera. Los críos que empezaron con el Amstrad hoy ya tienen una edad. Muchos son más mayores que yo y son de otro tipo, pero creo que actualmente ya hay un mercado muy diverso.

En mi generación si queríamos, salvo casos muy específicos de padres que estuvieran trabajando en la industria o en oficinas con ordenadores y tal, si veían los videojuegos como un juguete. Lo de hoy es ya otra generación, de hecho mis hermanas mayores sí lo veían como un juguete, pero ahora ya no.

También te digo que los chavales van por otro rollo, Fortnite… cosas así. Ahí hay mucho más mercado, más diverso que el que había cuando yo empecé. Cuando yo empecé estaban los juegos para adultos, digamos, que son juegos de rol, estrategia y tal, y las consolas. Ahora es que hay de todo tipo. Tienes jugadores de móvil, los jugadores de juegos como Fortnite que son chavales, jugadores que solo juegan al Call of Duty o FIFA, hay de todo ahora mismo.

P. Desde que entraste en Hobby Consolas en el 92 han pasado prácticamente tres décadas, o sea… has estado para ese entonces en un montón de webs, de revistas, incluso en canales de YouTube. ¿Cómo describirías tu recorrido durante todos estos años por la prensa?

R. Una supervivencia [risas], porque a mi edad ya muy poca gente anda activa. La gente normalmente se encuentra trabajos mejores o se casa y tiene hijos; de la prensa no se puede vivir y ahora menos que nunca. Digamos que hasta la crisis económica de 2008 se podía vivir, no bien, pero se podía vivir. Desde este momento el periodismo cayó en barrena y ahora se sobrevive más que se vive, esto es cuestión de supervivencia. No es que yo sea mejor que los demás, simplemente no han tenido las oportunidades que he tenido yo o el valor de dar el salto a otros campos y, ahora mismo, nativos que quedamos de mi edad estaría mi jefa, Sonia Herranz, que es la directora de Hobby Consolas, o Marcos García y José Luis Sanz que colaboran conmigo en Retro Gamer; todos los demás o venían de mucho después o lo dejaron, o están en otras áreas; ya sea en publicidad o trabajando en alguna empresa de videojuegos o dejaron el sector por completo. Encontrar gente de mi edad no es fácil, no es fácil ahora mismo la verdad.

P. ¿Tanto ha cambiado la situación de la prensa?

R. Yo cuando entré en el 92 el mercado de los videojuegos no había eclosionado todavía, se presentaba una carta en el buzón y te contrataban porque no entraba casi nadie. El problema llegó a partir del 2008 con la excusa de la crisis, además internet se expandió y el papel sufrió muchísimo con ello, pero fue la crisis lo que lo mató porque llevaban diciendo desde el 2001 que el papel estaba muerto y fíjate, estamos en el 2021 y muerto no está, va muy mal, pero no lo han terminado de matar del todo.

Respecto a la prensa, las condiciones bajaron muchísimo. Y ahí hay un problema muy gordo, cuando yo entré empecé como colaborador y entonces no se ganaba mucho, pero te acababan contratando, te hacían una nómina y lo quieras o no es una nómina, con tus pagos al mes una seguridad y tal. Pero, a medida que fue el tema evolucionando, llego la crisis y empezaron a echar a todos los que tenían contrato y fueron sustituidos por colaboradores, por autónomos; eso es la perdición. Yo soy autónomo desde 2013 y no hay nada que ver. Te pagan fatal y además, si tú dices que no a algo, no te preocupes, que habrá 20 personas que lo aceptarán. ¿Por qué? Porque hay muchísima gente que lo hace gratis, lo empiezan a hacer, les engañan, les dicen “no, es que así ganas visibilidad” y es que con la visibilidad no pagas el alquiler ni la comida ni nada.

P. Como tú mismo has dicho; llevan años diciendo que el papel va a morir. Obviamente la cosa está mal, hemos perdido un montón de publicaciones por el camino, pero tenemos un montón de revistas físicas todavía ¿Qué han hecho bien estas publicaciones para seguir manteniendo el interés de sus lectores?

R. Yo trabajaba en la revista extraoficial de PlayStation y recuerdo que nosotros teníamos que aumentar pliegos de las revistas para hacerla más bola y que entrara más publicidad y, por el contrato que teníamos con Sony, que especificaba cuantas páginas de publicidad que tenía la revista y cuantas tenía que haber de contenido; teníamos que hacer malabares para cuadrar esto, claro te estoy hablando del año 2002, 2004 y tal. Qué pasa, que eso fue desapareciendo, ahora mismo en Retro Gamer aguantamos porque tenemos a Nintendo y en España les gusta la revista y, gracias a esto, nos ponen por reportaje todos los meses, si no fuera por esa publicidad, no sé si la revista seguiría. Porque aunque vendemos relativamente bien, somos muy modestos y tenemos un presupuesto muy bajo, pero, gracias a Dios no me lo han tocado desde que empecé a encargarme de la revista en el 2015, pero sigue pareciéndome un presupuesto muy modesto. Entonces, entre esto y Nintendo y que a la gente cada vez le gusta más la revista, pues vamos tirando.

En el caso de GTM o de Manual, funcionan con suscripción entonces, ellos tienen la ventaja de que imprimen en función a las suscripciones que tienen para el mes. El problema de las revistas de quiosco es que, son más caras de lo que la gente piensa, porque aparte de lo que la gente hace para la revista y pagar la imprenta, también tienes que pagar una distribución. Los quioscos no te lo compran al instante o toda la tirada. Las devoluciones te las mandan de vuelta y eso es carísimo. Entonces claro, lo que tiene Manual o GTM es que ya saben el número de suscriptores y ya saben la tirada que pueden hacer, no se pillan los dedos, pero en las revistas de quioscos no, ahí te la juegas, tienes que hacerla muy justo porque como digas “esto lo vamos a petar” y le metas dos mil ejemplares más, lo mismo te acabas yendo al garete.

Yo tuve un amigo que trabajaba en la radio y hacia cosas de videojuegos y tal, con problemas de licencia en una revista se arruinó en el primer número. Sacó un segundo número y cuando le llegaron las devoluciones del primer número ya andaba con un pufo que se arruinó. De hecho, yo estuve trabajando con él en la Radio Z un año y medio para pagar los euros solo de un número. De hecho, siempre decíamos ‘’hagamos nuestra propia revista’’ y allí ya se nos quitaron las ganas. Aclaro, si se lo pueden hacer un grupo potente como Z y que se le pringue, pero una persona pues no se lo permite. Lo bueno que tienen ahora Manual y GTM es que funcionan con suscripciones y con eso ya vas a tiro hecho digamos, ya sabes cuantas revistas puedes tirar y cuantas pueden devolverte. Es distinto a Retro Gamer.

P. Ligado a esto mismo. ¿Cuáles crees que son los principales problemas que tienen las revistas hoy en día?

R. Definitivamente el pirateo de la revista, te explico: nosotros somos un mercado de gente mayor, para que te hagas a una idea en Retro Gamer tuvimos que emplear el cuerpo de letra mayor respecto a la edición inglesa porque la gente no veía bien. A excepción de que la imprenta no se veía bien, era mejorable, esto es verdad, el lector medio de Retro Gamer tiene entre cuarenta y cincuenta años, es más, yo mismo he visto gente de 60 que la compra y, claro, les cuesta más leer la letra pequeña que alguien que tiene 20. Por eso mismo lo que más me fastidia es que gente que ya tiene una edad y que, joder, sabe cómo está el tema y que si no se apoya a estas revistas dejan de salir. Además es eso, te vas a foros de retro y empiezas a compartir el PDF, pues es que eres un cabrón, porque es que sabes perfectamente que son 7 pavos cada tres meses; que no es dinero. Y tienes muchos canales para comprarlo en PDF y sacarlo algo más barato; son ganas de dar por culo. Luego llorarán: ‘’Es que no podemos tener revistas en este país’’, coño, si la pirateas…

La gente es plenamente consciente de las dificultades que tenemos para sacar una revista de este tipo para el mercado como es el del retro. Para nosotros es muy difícil, es decir, aquí estamos pagando una licencia en Reino Unido, estamos pagando una gente, estamos pagando imprenta pues resulta que no estamos ganando dinero por los piratas. Las empresas no son ONG. En cuanto algo deja de funcionar, se cierra el grifo y se acaba. Y es lo que te digo, que me jode.

P. ¿Cuáles crees que han sido los cambios más radicales en estos 30 años como periodista?

R. Te iba a decir que la profesionalización del sector, pero pensándolo mejor no, con profesionalización me refiero al tema de nóminas, contratos y tal. La crisis del 2008 se cargó esto del tirón y volvió, no a la prensa amateur, pero casi, volvimos a tener a personas trabajando en su casa por dos duros. También es verdad que, a pesar de que la crisis destrozó el tema de los contratos, ahora el sector está mucho más especializado y usamos un lenguaje que es más adulto.

Internet, quieras o no, nos ha matado, pero también nos ha dado muchas más facilidades a la hora de realizar nuestro trabajo. Antes tenías que tirar de memoria o de buscar en números anteriores para cualquier tipo de referencia, mientras que ahora con un clic tienes todo.

P. ¿Cómo describirías la experiencia de editar y coordinar el contenido de una revista como Retro Gamer?

R. Es gratificante. La revista sale cada tres meses, durante este tiempo nos dedicamos a localizar el contenido de la versión inglesa de la revista, ya sabes, traducir y adaptar para que lo pueda disfrutar el público de aquí. Hay reportajes y artículos que no tienen sentido en la versión española, ya sea porque el juego no salió aquí o porque tuvieron que cambiar los nombres por culpa de licencias. En ese sentido yo y mi equipo nos dedicamos a desechar material, a traducir y a adaptar.

Trabajar en Retro Gamer me encanta, cada vez que veo que las personas se suscriben, disfrutan o publican fotos de la revista en las redes pienso que estoy haciendo algo bonito. De verdad que me hace ilusión ver a personas guardar la revista en sus estanterías o ir a comprarlas al kiosco y, si Retro Gamer acaba chapando, me quedaré bastante a gusto pensando que formé parte de este proyecto.

P. Tengo entendido que, además de textos, has trabajado en la creación de guías ¿Cómo funciona el proceso de creación dentro de las guías?, sin tener internet tenía que ser un trabajo gracioso de realizar.

R. No lo sabes tú bien… Llegaba un momento que cuando tu jefe te decía “oye, ¿te apetece tener este juego?”, tú pensabas para tus adentros “a ver, el juego me encanta, pero si lo hago soy consciente de que dentro de dos meses tengo que hacerle la guía y esto es un infierno” y acababas negando el análisis. Claro, luego se extrañaban: “¿Pero cómo que no lo quieres analizar?”, “No, es que hoy me pilla mal”; porque sabías que dentro de dos meses estabas jodido.

A mí me han tocado unos marrones de guías que joder macho, que espanto. La guía del Alundra… estuve más de tres meses con ella. Pero, a mí realmente me flipa la gente que hacía las guías de Uncharted, Assassin’s Creed… porque son juegos muy abiertos y tienes que estar buscando coleccionables y cosas por un mapa enorme; un infierno. De todos modos esos juegos ya se vivieron con internet.

Personalmente conozco un caso que fue la leche. Bueno, pues el chaval que hizo la guía del Tomb Raider 2 (o el 3) estuvo tres días sin ir a su casa. O sea, te estoy diciendo un día entero sin ir a su casa, te estoy hablando de: un día, una noche, un día, una noche en la habitación sin salir. El siguiente hizo la guía del Tekken 3, estuvo cinco días sin ir a su casa, o sea, estoy hablando de cinco días sin que tus padres te vean porque tú estás metido en la redacción.

¿Qué pasó? Que cuando me tocó a mí hacer la guía del Metal Gear Solid tenía que salir en abril y yo empecé a hacerla en enero. Y aun así, estuve hasta las cinco de la mañana currando todos los días como durante 3 meses. Pues, la siguiente guía que salió en la revista era la del Final Fantasy 8; se tuvo que partir en dos ejemplares. Bueno, pues los chavales que lo hicieron cuando acabaron la guía terminaron tan quemados que no quisieron seguir trabajando. Les dijo mi jefe “¿Os interesaría la guía?”, y ellos dijeron “no, no. Yo me voy”. Lo dejaron.

Ese tipo de trabajo sin internet no estaba pagado.

P. Hablando de Final Fantasy otra vez. Sé que te decepcionó un poquito el tema de los remasters estos para el móvil [entre risas] ¿Qué pasa con el mercado móvil?

R. Pues yo llevo 9 años jugando a juegos de móvil de los Simpson, 9 años… es el juego que más años le he echado en mi vida. ¡Y sigo jugando! Pero coño, una cosa es un juego de este tipo “farmer casual” y otra cosa es que me anuncies un Final Fantasy VI, que es encima mi juego favorito de Nintendo, que además no salió en España oficialmente hasta que no se vendió la Super Nintendo Mini. Que anuncies un Final y tal y que los saques en móviles y en Steam… Pero no es eso solo, es que he visto videos de reacción de gente que estaba peor que yo. Chillando, gritándole a la pantalla. Joder… sacadlo en Switch; para ponérmelo en el ordenador de mi casa, me enchufo la Super Nintendo Mini y lo juego ahí. Pero sacadlo en una portátil, no me lo saquéis en el móvil. Que dices tú; “¿Pero quién cojones va a jugar un Final en un trayecto de metro de 10 minutos?”, si es que no tiene sentido, no te da tiempo ni a acabar un combate con un jefe. O sea, lo han cagado, pero bueno…

P. Después de haber terminado el E3, yo creo que podemos concluir que, obviando alguna conferencia, ha sido una edición un poco decepcionante ¿no?

R. Es que es una risa… [se lleva las manos a la cabeza]. La de Capcom fue increíble. A ver, es que yo creo que el tema de la pandemia ha hecho mucho daño. El tema del teletrabajo, lo quieras o no, ha sido mucho más lento que siendo en una oficina… Yo creo que directamente algo tenía que pasar para que la organización dijera “necesitamos sacar esto como sea. El año que viene lo hacemos como siempre, pero este año hay que hacer algo.”; hay compañías que se lo han tomado más en serio como Microsoft y como Nintendo, y otras que es que directamente han pasado del cliente. Si es que encima Take-Two hizo una mesa de temas sociales que dices tú: “pero ¿qué coño es esto?” O sea, no te digo que me pongas un GTA 6 pero, coño, ya que vas, haz algo.

Bandai Namco hizo una rerun de un juego que ya había presentado en otra conferencia. O sea, es de coña. Capcom igual. O sea, me metes el Monster Hunter que ya se había visto en todos lados y me pones ahora el Street Fighter. Que desastre de feria tío. Y ya el Summer Game Fest este, es que eso ya fue… Si no fuera por el Elden Ring es que eso ya era la risa. Y han tenido un año y pico para prepararlo.

P. Lo de este año fue de risa… ¿Crees que llegados a este punto el E3 o se renueva o acabará muriendo?

R. Lo primero de todo es que está muy tocado. La del 2019 tenían la excusa de que era un cambio de generación y ya más o menos lo puedes llegar a entender. Pero nadie contaba con la pandemia, ni los problemas que hay con los semiconductores y las piezas de las consolas que se agotan porque no dan abasto para fabricarlas. Nintendo por ejemplo, ha sacado tantas cosas porque llevan mucho tiempo guardándose cosas. En Japón el Coronavirus está muy mal, no como en Estados Unidos que ya están vacunados hasta los gatos. Ellos van mucho peor que nosotros. Y Nintendo es muy lista, si no hay mercado se lo aguanta. Por eso cuando empezaron a ver que esto se está empezando a despejar, empezó a sacar cosas a saco. Y muchas de esas cosas las tenían ya preparadas del año pasado.

Respecto a las demás compañías, sé que hay dificultades, sé que es difícil y no te estoy diciendo que saques todas tus sorpresas a la vez; pero coño, saca un logo, di algo para 2023, haz algo. No vayas a la feria por cumplir porque quedas peor. Es mejor no ir, como ha hecho Sony. Es que encima la feria queda más tocada porque da la impresión de que este evento ya no tiene sentido.

P. Y es que encima la gente la estaba esperando con unas ganas tremendas. Había una expectación detrás muy grande.

R. Es que han pasado dos años ya, tío. Ya das por hecho que vendrán cosas para la nueva generación. Se empezó a vender en otoño del año pasado, ya debería de haber algo, pero está todo paradísimo. Y hay muchísimas cosas de Microsoft que se van para el año que viene, pero bueno al menos las han anunciado.

O sea, Beyond Good & Evil 2 se anunció en 2018 el último tráiler; no va a salir nunca ese juego, el Indiana Jones que lo anunciaron el año pasado; no se vio nada, el Star Wars de Ubisoft, nada de nada. O sea, he tenido la impresión de que estaban ahí para cumplir con el comité…

Lo peligroso de todo esto es que se produce una dinámica en la que las compañías se han dado cuenta de que no necesitan el E3 porque pueden hacer sus propias conferencias cuando les dé la gana. Y todo lo que no han querido enseñar lo enseñarán ahí porque saben que van a tener más visibilidad que cuando están metidos con todos los demás.

Pero vamos, lo que no os he contado es que para darse de alta de una feria, mis compañeros de prensa para hacer las acreditaciones tenían que hacer lo mismo que cuando se hacía presencial y no les han dado nada. O sea, como mucho una oportunidad de ver alguna conferencia que no era pública, pero poco más. O sea, no han tenido los beneficios que han tenido por ir a la feria y verlo físicamente, con lo cual la feria ha resultado carísima.

P. Bueno, hablando de ferias, sabemos que tú has estado en Los Ángeles, en Tokio, Alemania… Ya son prácticamente 30 años escribiendo. ¿Has tenido alguna época que recuerdes con especial cariño dentro de tu recorrido?

R. Pues hombre… yo creo que la mejor época que viví sería del 98 hasta el 2006 más o menos; hasta que empezó la crisis. Es que ya llegabas a un momento que no parabas en casa, estabas todo el día viajando, había tantos juegos que no cabían en la revista, todo se vendía. Pero en los 90 había muchas consolas que llegaron aquí muy tarde, estaba todo fuera porque aquí se llevaban los ordenadores.

Las consolas, quitando la Master System, que tuvo una distribución limitadita, hasta que llego la Mega Drive y la Super Nintendo al mercado. ¿Qué pasa? Pues que pilló un momento económico en España que en el 92 se disparó, la entrada a la comunidad europea, las olimpiadas, coincidió con el boom económico y con el lanzamiento de las consolas que era un mercado que era virgen prácticamente. La gente se volvió loquísima. De hecho, hoy en día, 30 años después, cuando quieres buscar juegos de NES, por ejemplo. Hay títulos que solo salieron en Escandinavia y en España. En Escandinavia por sus partidos políticos y en España porque aquí se vendía todo.

P. ¿Este boom económico te ayudó a la hora de comprar cosas para la colección cuando salías de viaje?

R. Si, cada vez que iba a Japón traía un montón de cosas, cuando todavía tenía dinero yo, claro. El cambio de moneda era muy bueno, te hablo del cambio de pesetas al euro ¿sabes?, el cambio estaba tirado y te forrabas. O sea, yo la primera vez que fui a Japón volví con cuatro maletas; es un milagro que no me pillará nada en el aeropuerto, lo digo en serio, porque es que no era ni medio normal. Nos trajimos siete Game Boy Advance para la gente que nos lo había encargado. Acababa de salir en Japón y aquí tardarían en llegar e íbamos todas las tardes a comprar más Game Boy Advance [risas]. Yo es que llegué a tirar la ropa para poder meter más videojuegos. Era una época ideal.

P. ¿Comprar juegos japoneses no era un impedimento por el idioma?

R. Pues mira, yo el primer Metal Gear me lo jugué en japonés, además es una época en la que salía en Japón y llegaba unos meses después a Estados Unidos en inglés. No es como ahora que es simultáneo, podría pasar un año desde el lanzamiento en Japón al lanzamiento de España, y eso si hay suerte, de hecho hay muchos juegos que no han llegado traducidos.

P. ¿Tan baratos están los videojuegos en Japón? Es decir, sé que conoces el canal Creativo en Japón (Canal de YouTube en el que un chico que vive en Japón realiza retos relacionados con comprar videojuegos) y sale cada cosa…

R. ¡Claro!, David es un buen amigo. Yo es que veo vídeos y me llevo las manos a la cabeza porque yo digo: “¡Pero compra, compra!” Porque a lo mejor un juego que allí le cuesta una miseria, aquí vale una pasta. El truco está en que cuando tú vas a Tokio, ahora más que nunca, todo está mucho más caro; es una trampa para turistas. Si tú te ibas al Potato (franquicia de tiendas de electrónica japonesas) que es una de las tiendas más emblemáticas, pues te sale todo muy caro. Pero sales de ahí y te forras.

En mi caso yo estuve en Osaka la última vez que estuve en Japón. Te estoy hablando de una zona bastante turística; donde está el río que sale en el juego de Yakuza y tal (Distrito de Dotonbori, Sotenbori en la saga Yakuza). Allí yo he llegado a comprar juegos de Famicom por 100 yenes. Hay cosas que no las compré porque no me cabían más cosas en la maleta y me arrepentí todos estos años de no haberlas comprado. Si sabías por donde moverte acababas forrado.

Una cosa que recuerdo es que, en el año 98 mi jefe fue a una feria que Nintendo realizó antes de sacar la Nintendo 64. Yo le di como cuarenta mil pelas en yenes y le dije: “toma cómprame lo que tú veas”. Macho, me encontré la mesa como si fuera el día de Navidad. Me compró consolas, videojuegos, cosas acojonantes… todo tirado de precio; si a mí me pilló eso imagínate lo que se compró él. Era un paraíso, tío. Ahora es todo más complicado, ya la última vez que fui los precios estaban mucho más altos. Pero las veces que yo había ido años antes, vamos… me arrepiento de no haber comprado más.

P. Tanto en otras entrevistas como en las redes sociales has mostrado tu amor por OutRun ¿Qué tiene este juego para ser algo tan importante para ti?

R. Tengo muy buenos recuerdos de OutRun, recuerdo que cuando tenía yo catorce años salió la versión Deluxe, la conocida cabinet de OutRun. La silla se movía, hacía ruidos; era la leche. Si una partida normal costaba 25 pesetas, en la cabinet costaba doscientas o cien pelas.

El juego lo tiene todo, la combinación de la música y los gráficos. Todo eso sumado al recuerdo que tienes de niño pues hace que adore ese juego.

P. ¿Qué opinas de la SEGA actual?

R. Yo siempre he sido fan de SEGA, soy muy fan de sus arcade. Me gusta Golden Axe, me gustaba OutRun, me gustaba Shinobi… Siempre me ha gustado porque iban un paso por delante, ya sabes, sacaron Virtua Fighter; uno de los primeros juegos en 3D. Además la Mega Drive es la primera consola que me compraron mis padres, es imposible que no la tenga cariño.

Es verdad que han metido mucho la pata, han tenido una época muy oscura. El 2000 para SEGA fue desastroso, no es que no hubiera cosas buenas, simplemente no supieron seguir el ritmo y al frente de la compañía estaban unos incompetentes.

¿Qué pasa? Que ahora lo está haciendo muy bien, además ha hecho una cosa muy inteligente. Mientras que las demás compañías persiguen a los fans que realizan juegos basados en sus licencias, SEGA los contrata. Así han conseguido éxitos como Street of Rage 4, Sonic Mania o, un caso más cercano, el remake del Alex Kidd; todo esto hecho por fans. Esto es muy diferente a como funciona Nintendo, por ejemplo: si Nintendo ve a un fan que se atreve a hacer un juego, lo primero que hace es mandarle sus abogados; SEGA no.

Luego tienes a Nagoshi, que es el creador de los Yakuza y ahora mismo es el jefe creativo, este tío lleva muchos años y es un genio. Gracias a él se acabó Shenmue, hizo el F-ZeroYakuza costó mucho que llegará aquí porque llegaron los primeros y no vendieron bien, pero Nagoshi en vez de tirar la toalla siguió apoyando estos juegos y mira lo que es la saga hoy en día; la gente está loca con Yakuza.

SEGA también hizo muy buenas compras. Compró a Atlus que son los del Persona… Lo están haciendo muy bien, además el año pasado fue la compañía que mejores notas por juego sacó en Metacritic. En definitiva, creo que actualmente lo están haciendo bastante bien.

P. Siguiendo con SEGA y Nintendo, hace años fue SEGA la que impulsó el tema de la guerra de consolas. A pesar de que la rivalidad entre estas empresas ya acabó hace tiempo, la guerra de consolas sigue viva actualmente, ya sea entre la antigua SEGA y Nintendo o PlayStation y Xbox. ¿Cómo ves la guerra de consolas actual?

R. A ver, la guerra de consolas tenía sentido hace años, cuando los jugadores eran niños. Tenía sentido en el recreo con los niños peleando: “La Mega Drive es mejor”, “No, la mejor es la Super Nintendo”. También es verdad que la guerra era una política que SEGA usó para distanciarse de la competencia, es decir, buscaba un público más adolescente y pensó que burlarse de Nintendo iba a atraer a más chavales a su consola.

La guerra de consolas nunca la he entendido, ¿no es mejor tenerlo todo?; si te lo puedes permitir claro. A mí que leches me importa que una sea supuestamente mejor que la otra, ojalá poder tener las dos consolas y ya está.

Aquí el problema son las redes sociales, las redes sociales no existían en plena guerra de Mega Drive y Super Nintendo; de ser el caso creo que se hubiera liado una muy fina. Ahora con las redes sociales la gente puede atacar de manera cobarde, sin poner su nombre y, además, hay mucho tonto de los huevos. Es exactamente igual que la gente que se mete con las chicas que juegan por streaming o los trolls que te ponen salvajadas en los comentarios de YouTube; el problema es el anonimato porque la peña sabe que no va a haber ninguna repercusión.

Una cosa es que te guste más una compañía, es normal, todos tenemos preferencias, pero atacar por ello… es ser muy tonto, tío.

P. Hace tiempo, en otra entrevista, leí que te dolía que la gente te dijera que te habías encasillado en lo retro. Para salir un poco de este tema, ¿Qué juegos contemporáneos te hubiera gustado analizar?

R. Hasta que me echaron de Z (Grupo Zeta) en 2013 a mí me seguían cayendo novedades, cuando empecé de colaborador en Hobby Consolas también hacia novedades. Es a raíz de empezar en Retro Gamer que parece que ya me quedé encasillado en lo retro. Cuando me ofrecen hacer algo nuevo suele ser analizar remakes o ports de juegos clásicos, pero una novedad no me llega.

Me hubiera gustado analizar los Yakuza, estoy ahora con el Ratchet & Clank y me gustaría también. No es que me queje porque me gusta lo retro y dentro de este nicho me va bien, pero no es que yo haya elegido hacer retro, es lo que me ha venido.

También es verdad que en otras industrias como la del cine el ver a personas más mayores analizando productos es algo normal, pero la industria del videojuego se percibe como un mundo de jóvenes y ver a personas mayores trabajando es mucho más raro.

 P. Hoy en día los videojuegos son cultura popular, pero hasta no hace mucho no se veían de la misma forma. ¿Alguna vez has sentido que desmerecían tu trabajo?

R. Desmerecer, lo que es desmerecer no [risa], si acaso no entender a lo que me dedicaba. Recuerdo que mis hermanas durante muchos años pensaron que era yo el que programaba los juegos de los que escribía; era como el chiste de Friends en el que los compañeros no sabían exactamente cuál era el trabajo de Chandler, pues esto era igual, sabían que trabajaba escribiendo, pero poco más.

Mis amigos tampoco se lo creían, no entendían como me pagaban por jugar y me llamaban cabronazo por poder dedicarme a esto. La verdad es que si lo piensas es el mejor trabajo del mundo, te regalan los juegos y cobras, pero lo que la gente no suele ver es el trabajo que tiene detrás, el tener que pasarte un juego a contrarreloj para poder publicar antes que nadie el texto y la cantidad de horas que hay que dedicar para realizar un texto decente.

P. ¿Cómo ves la industria del videojuego hoy en día?

R. Lo que estoy viendo es que la industria se está volviendo un monstruo muy peligroso, peligroso en el sentido en el que cualquier juego es un riesgo enorme para sus compañías. Cada vez cuesta más desarrollar los juegos y, cuando uno falla en ventas, es muy probable que arrastre a la ruina a su desarrolladora, esto es una pena, pero es cada vez más común.

También se ve como las empresas están optando por los modelos de suscripción, todo muy parecido a Netflix, ya no se busca vender juegos sino servicios. Esto es bastante novedoso y, en unos años, puede llegar a enterrar al formato de videojuegos físicos.

P. Entre juegos comprados y copias de prensa has convertido tu casa en un auténtico museo. ¿Tienes algún tipo de registro para saber cuántos juegos tienes?

R. La verdad es que no. Sé más o menos de cabeza lo que tengo, pero más de una vez me ha pasado de ir a buscar algo y no acordarme de que lo había vendido ya. Es bastante difícil acordarse de todo cuando llevas más de 30 años comprando y vendiendo cosas, pero de momento la cabeza me sigue funcionando relativamente bien.

P. ¿Te ves vendiendo tu colección algún día?

R. Los juegos al final son cosas, como te he dicho antes, me he visto obligado a vender gran parte de mi colección por culpa de una mala época. La crisis nos tocó a todos, y yo no soy una excepción, al final todos tenemos prioridades y si alguien me ofrece más de seiscientos euros por un juego y yo lo estoy pasando mal pues no queda otra. Al final, por mucho cariño que tenga a algunos juegos, tengo que mirar por mí.

P. ¿Es posible comenzar una colección retro hoy en día sabiendo el precio que manejan los juegos de algunos sistemas?

R. Definitivamente no. Antes la gente no se había vuelto loca con lo retro, si es verdad que había algunos títulos que podían costar pasta, pero esos eran casos excepcionales, mientras que ahora cualquier mierda te vale un riñón.

Respecto a este tema, recuerdo que hace muchos años me compré un Metroid 2 por dos mil pesetas en El Corte Inglés, no era algo excesivamente raro, es decir, ese juego lo tenías a patadas y no te solía valer más de diez euros. Pues bien, si ahora quieres ese juego completo, ya sabes con su caja y su manual, lo puedes llegar a encontrar a doscientos euros.

Lo del retro es para hacérselo mirar, pero al final todo depende de la economía de cada uno, si te gusta y estás dispuesto a pagarlo, adelante.

P. Para terminar la entrevista me veo en la obligación de hacerte una pregunta clásica. ¿Qué consejo darías a una persona que quiera entrar en la prensa?

R. ¿Sinceramente? Que se busque un nicho que le guste y no esté muy explotado. Te vas a reír, ¿sabes en qué me metería? Empezaría a hacer textos sobre temas de viticultura, de vinos; cosas raras que dices tú: aquí hay mercado. Hay que buscar un nicho que esté por explotar.

Es lamentable, pero es así. Hace años en los videojuegos entraba quien quisiera, pero actualmente la prensa está masificada, hay muchas personas y se paga bastante mal.

No muchas personas pueden afirmar que han dedicado tres décadas de su vida a escribir sobre videojuegos y, a pesar de las malas condiciones en las que se encuentra el medio hoy en día, Bruno no ha dejado de dar lo mejor de sí. Su trayectoria profesional sumada a su longevidad en el medio ha convertido a Némesis en una enciclopedia viviente de la industria del videojuego; hoy, tras veintinueve años en activo, continua su viaje en Hobby Consolas y en Retro Gamer, medios donde saca a relucir todo su talento, amor y conocimiento sobre la historia del videojuego.

Tengo que agradecer a Bruno que aceptara realizar esta entrevista; si algo me quedó totalmente claro tras una conversación de más de dos horas, es que la amabilidad y modestia que Bruno desprende en sus apariciones en YouTube no desaparece una vez se apaga la cámara. Por todo ello, espero que Némesis sigua inspirando y enseñando a todos los que amamos este mundillo muchos años más. ¡Gracias por todo, Bruno!

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