Multiplicando la diversión

En la madrugada del viernes pasado, Nintendo publicó la demo de WarioWare: Get It Together! en la eShop de Nintendo Switch, para sorpresa de muchos. Tradicionalmente, los juegos de WarioWare son conocidos por su fórmula principal, bastante sencilla, basada en microjuegos. El jugador dispone de unos pocos segundos para cumplir con una instrucción básica, como por ejemplo «¡Espántalas!» en una pantalla llena de moscas. Si no conseguimos resolverlo en el tiempo indicado, perdemos una vida, y básicamente, se trata de ganar tantos microjuegos como podamos antes de quedarnos sin intentos, mientras se van volviendo cada vez más difíciles y rápidos. Ahora bien, WarioWare: Get It Together! introduce dos cambios interesantes que justifican poner la nueva entrega a prueba, y hoy os vamos a contar nuestras primeras impresiones con su demo.

Lo primero que nos encontramos es una cinemática que nos asegura que el espíritu loco de WarioWare se mantiene con su llegada a Switch. Vemos a Wario y sus amigos, con su típico estilo cartoon, dentro de una oficina, representada por una foto realista de una habitación en el fondo, celebrando el final del desarrollo de su nuevo videojuego. Pero antes de poder cuestionar si el trabajo se completó libre de crunch, de repente la consola de Wario actúa por sí sola y absorbe a los pobres matados para traerlos al mundo digital. Aquí ya se nos presenta la primera de las dos novedades: esta vez Wario y compañía son los protagonistas jugables dentro de los propios microjuegos.

Clavado a las oficinas de HelGames, si existieran

Originalmente, en WarioWare el jugador interactúa con los desafíos de forma directa, apretando un botón o con un toque en la pantalla táctil, que dependiendo del contexto tiene consecuencias distintas. En Get It Together!, sin embargo, controlamos a uno de los personajes dentro de la pantalla para resolver el objetivo en cuestión. Siguiendo nuestro ejemplo anterior de las moscas, mientras que en un WarioWare anterior quizás habríamos arrastrado a los bichos con el lápiz en la pantalla táctil, aquí movemos, por ejemplo, a Wario hacia los insectos y los atacamos con él. Aunque pueda parecer un detalle irrelevante, esto transforma significativamente la sensación de jugar al nuevo título frente a sus predecesores.

La demo contiene un solo modo jugable, que consiste simplemente en un clásico reto de microjuegos en cadena para conseguir un nuevo high score. Aquí nos ofrece una pequeña selección, alrededor de diez, de los más de 200 minijuegos del título completo, igual que un repertorio reducido de personajes. Cada vez que desbloqueamos a un personaje nuevo, la demo nos enseña a través de un pequeño tutorial como funcionan sus controles. Esto nos lleva a una parte del gancho especial que tiene al usar personajes dentro de estas pequeñas pruebas: cada uno tiene controles y acciones diferentes.

Mientras podemos desplazar a Wario volando con su mochila propulsora libremente por toda la pantalla y atacar con un placaje hacia los lados, su compañero 18-Volt no se puede mover y lo usamos apuntando y disparando discos desde su cabeza para interactuar con el entorno. Combinando la diversidad de controles con el hecho de que el juego nos va cambiando el personaje al azar entre pruebas, el número de personajes distintos multiplica la variedad de las propias pruebas. No solamente nos tenemos que adaptar a la nueva instrucción del microjuego, sino también a las habilidades del personaje que nos ha tocado.

WarioWare siempre ha entretenido por su gameplay frenético y por obligar al jugador a confrontar constantemente nuevas situaciones, y por ello, creo que los fans de la franquicia se sentirán a gusto en Get It Together! de nuevo. Porque si bien la pluralidad de personajes es causa de lío adicional, nos acostumbraremos fácilmente, e incluso nos hallamos más atentos que nunca para superar el siguiente microjuego con el personaje que nos haya tocado. El resultado de la variedad añadida por los personajes es positivo: a quien no le importe el estrés habitual de los WarioWare va a disfrutar igual o más de su entrega en Switch.

Quizás una imagen del Splatfest de Pizza con vs. sin piña

Juzgando por la oferta limitada de la demo, los microjuegos lucen tan geniales como siempre, llenos de la personalidad absurda que nos gusta tanto de WarioWare, como cuando nos toca depilar los sobacos de una estatua de un hombre musculoso. También queda representada otra tradición de la serie: referenciar a otras franquicias de Nintendo. En una de estas ocasiones debemos decretar correctamente el ganador de una partida de Splatoon. Generalmente, los microjuegos se entienden con facilidad y necesitamos verlos, como máximo, una segunda vez, para comprenderlos y resolverlos.

Otro detalle interesante que demuestra la dedicación de los desarrolladores es la adaptación de los desafíos a los personajes cuando es necesario. Por ejemplo, en el caso especial de 18-Volt, que no se puede desplazar, se añaden anillos a los que se puede enganchar con un disparo para los retos que requieren que el personaje se mueva.

En general, es cierto que algunos microjuegos son mucho más fáciles de resolver con unos personajes concretos que con otros, lo cual añade algo de tensión para ver a qué situación nos toca enfrentarnos en el siguiente turno. Pero una consecuencia particularmente curiosa es que algunos personajes se pueden usar de formas distintas para resolver el mismo juego. Mona es una repartidora que va en moto y puede lanzar un búmeran, con el jugador controlando la trayectoria. Así, resulta que cuando hay que girar las aspas de un molino, lo podemos hacer o bien conduciendo con la moto contra las aspas o bien guiando el búmeran para conseguir la rotación. Con las repeticiones del mismo reto, descubrimos qué estrategia nos gusta más y notamos como mejoramos para superarlos.

Otro efecto inesperado, pero lógico, de la nueva forma de abordar los microjuegos es que hay más que se basan en la física de los elementos que los componen. Al controlar unos personajes dentro del propio espacio de las pruebas, a menudo tenemos que chocar contra objetos, como cuando nos toca deshacer un equilibrio delicado para romper una hucha dejándola caer al suelo. De este modo, los microjuegos resultan más elaborados y nos evocan una mayor interacción con el juego que en entregas anteriores.

¡A por los ahorros, que sale el nuevo WarioWare!

Con el anuncio de WarioWare: Get It Together!, aunque la impresión inicial fuese buena, muchos fans lamentamos la muerte del sueño de un WarioWare al estilo 1-2-Switch, aprovechando las diferentes características de los Joy-Con como la vibración HD o el sensor infrarrojo para los microjuegos. Pero el subtítulo del juego revela la segunda gran novedad de esta iteración de WarioWare que sí que explota una de las ventajas especiales de Nintendo Switch: el multijugador.

De acuerdo con el diseño de Switch, donde siempre llevamos como mínimo dos mandos pegados a la consola, la demo de WarioWare: Get It Together! no solamente permite el modo local de dos jugadores conectando dos consolas, sino que también podemos disfrutar del juego en compañía en la misma Switch, donde cada Joy-Con puede servir como mando individual. Pese a que en los WarioWare anteriores ya existían modos separados que permitían el multijugador, en Get It Together! por primera vez dos jugadores pueden cooperar para resolver los propios microjuegos juntos y al mismo tiempo.

Y es que hay que hacerle caso al nombre del juego, porque WarioWare: Get It Together! alcanza su potencial por completo en el multijugador cooperativo. Si los personajes multiplicaban la variedad de los desafíos, el multijugador la eleva al cuadrado, porque según la prueba y los personajes que les toquen, los jugadores tienen que cooperar de forma distinta.

En uno de los microjuegos, los personajes deben escapar de un edificio por el techo y, en el multijugador, a veces uno de los dos jugadores deberá activar un interruptor primero para que el otro pueda avanzar. En otro hay que atrapar a un número específico de peces, ni uno más ni uno menos. Si los dos jugadores no se comunican bien y entre los dos cazan más de lo indicado, pierden una vida. Con situaciones como la de mantener una pelota en el aire, se aumenta la dificultad para adaptarse a la presencia de dos jugadores, añadiendo más pelotas a manejar.

¡Aquí o nos depilamos todos o nadie!

De esta manera, WarioWare: Get It Together! consigue mantenerse como una experiencia fresca, especialmente en multijugador. La necesidad constante de comunicación jugando en cooperativo y el carácter sorprendente de los cambios continuos de retos y personajes lo convierten en un candidato excelente para fiestas (o reuniones limitadas). Disfrutamos muchísimo del título tanto en la pantalla grande como en la Nintendo Switch Lite; WarioWare por suerte no sufre del síndrome de la letra para hormigas de Fire Emblem: Three Houses (con la excepción de algunas descripciones de menor importancia en el menú).

El veredicto está claro: WarioWare: Get It Together! promete ser el WarioWare más interesante y divertido desde hace mucho tiempo con sus innovaciones simples, pero extremadamente eficaces. Ya jugando solo se nota lo bien que la sienta la variedad adicional, pero el multijugador cooperativo lo destaca aún más. Faltará ver si los demás modos, microjuegos y personajes exclusivos de la versión completa mantienen la calidad que hemos podido apreciar, pero por ahora tenemos razones para ser optimistas.

WarioWare: Get It Together! saldrá para Nintendo Switch el 10 de septiembre de 2021 a un PVP de 49,99 €.

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