Que los dioses se apiaden de nosotros

Si algo hemos aprendido en siglos de historia, repleta de mitos, leyendas y habladurías, es la relación de la raza humana y los dioses que adoran. Algunos hablan de actos de piedad y otros de castigos por meternos donde no nos llaman. La narrativa de Apsulov: End of Gods es un ejemplo de lo segundo y de como intentar obtener el poder de los dioses para nosotros es una de las peores decisiones que se nos pueden ocurrir.

Apsulov: End of Gods es un juego desarrollado por Angry Demon Studios en 2019 que se sitúa en el futuro. Una empresa de nombre Borr Corp ha comenzado una serie de excavaciones en Suecia, guiados por los mitos y leyendas nórdicas, buscan el poder divino para ayudar a la raza humana a avanzar más.

El comienzo del juego será algo cliché. Nos levantaremos en una mesa de operaciones sin saber muy bien quién somos, dónde estamos o cómo hemos llegado ahí, seremos recibidos por un robot que nos repetirá varias veces que mantengamos silencio. Esta, para nada amable, inteligencia artificial nos otorgará un poder, una especie de visión que nos permitirá ver “lo que ellos ven”. Al activarla seremos capaces de ver en la oscuridad y revelar multitud de mensajes escritos en las paredes.

La sala donde nos levantamos tiene varias cabezas gigantes observándonos desde el techo.

Tras la ausencia de la IA, podremos escabullirnos por un conducto de ventilación en el suelo a explorar más partes del complejo. Y es mejor que te acostumbres a los conductos de ventilación, porque si el juego dura 6-7 horas, si vamos con calma, alrededor de una hora o más nos la pasaremos únicamente atravesando conductos oscuros.

Tras viajar por la instalación podremos encontrar mensajes de otros empleados en forma de notas de investigación o diarios personales grabados. Una manera de mostrarnos la historia y mantenernos en la soledad, que aunque no sea nada nuevo, si está bien implementado y ayuda un montón al desarrollo de la trama.

La gran mayoría de las puertas del complejo estarán cerradas, ya sea por bloqueos de seguridad a los que no podremos acceder, paneles numéricos con códigos o, los más importantes, sensores de huella dactilar que utilizarán runas como indicadores de los distintos niveles de seguridad.

Las puertas, cerradas de multitud de maneras, cuentan con motivos rúnicos en algunos de sus cierres.

La historia no comienza a tomar un buen cauce hasta que, tras una secuencia un poco cruda, perderemos nuestro brazo derecho y caeremos inconscientes. Cuando recuperemos el sentido estaremos en otra mesa de operaciones, esta vez nos ha colocado ahí alguien de nombre Henrik, el jefe de Borr Corp, que nos explicará todo lo que ha ocurrido junto con la voz de su mujer Sara, que se encuentra en la superficie.

Por ejemplo, nos dirá que es el Apsulov. El Apsulov es una gran losa de piedra situada en una parte del complejo, esta losa posee varios orificios con lo que parecen ser calaveras. La función del Apsulov es ser el enlace entre los 9 mundos de Yggdrasil a través de sus raíces, cada calavera es una llave que representa a cada mundo. El Apsulov, así pues, es aquello que ha permitido a los trabajadores de Borr Corp viajar entre los distintos mundos para recuperar los artefactos. Sin embargo, un día, algo se coló por una raíz, algo que Henrik llama un espíritu y ha tomado el control del Apsulov, dejando que las raíces de Yggdrasil se extiendan y controlen todo el complejo, amenazando con destruir Midgard.

Nuestro trabajo será ir, bajo las instrucciones de Henrik, a algunos de los nueve mundos de la mitología nórdica a través de las raíces de Yggdrasil y recuperar las llaves. Una vez las tengamos todas, podremos activar el Apsulov y cerrar el enlace de Midgard y así poder salvarnos.

Henrik también cuenta con un prostético, su ojo, que le otorga el mismo poder de visión que tenemos nosotros.

¿Se acuerdan de que Henrik nos reconstruyo tras perder el brazo? Pues ahora tenemos un nuevo brazo, una maravilla de la ingeniería mecánica conocida como el Járngreipr (o como yo lo he apodado, el gadgetobrazo). Con esta nueva herramienta podremos hacer uso de nuevas habilidades. Las más importantes son los pulsos de Eitrium y el sistema RFID, que nos permitirá guardar las huellas que escaneemos para acceder por puertas de niveles de seguridad cada vez mayores.

El pulso de Eitrium es una cosa interesante. El brazo tendrá unas especies de baterías, en forma de pequeñas cápsulas verdes, que cargaremos en él. Al usar nuestras habilidades, en este caso el pulso, gastaremos la energía Eitrium de estas cápsulas y tendremos que recargarlas ya sea en estaciones de recarga agarrando una especie de tubo o con unas placas que encontraremos por todo el juego en forma de consumibles. El pulso sirve para resolver puzzles o abrir mecanismos.

El Eitrium es una energía muy curiosa. Es de origen divino o, por lo menos, descubierto en otros reinos. Es más, toda la energía del complejo de Borr Corp en Midgard está alimentado por la misma fuente, el legendario Mjolnir.

Podremos controlar nuestras cargas de Eitrium de manera visual y, aunque podemos combatir con su energía, no es la opción recomendable.

El gameplay de Apsulov: End of Gods, en su mayoría, nos muestra un walking simulator con atmosfera de terror y algunos elementos de puzzle en forma de puertas muy fáciles que tendremos que abrir usando el “gadgetobrazo” y, sobre todo, sigilo. Algunas criaturas rondan por las instalaciones. El elemento de sigilo del título es un poco raro. La gran mayoría del tiempo estaremos en completa oscuridad, pero gracias a nuestro poder de visión podremos revelar nuestras inmediaciones así como a los enemigos cercanos. Podremos agacharnos para escabullirnos y en el caso de que nos pillen solo tendremos una opción: huir. Es cierto que, más adelante, en el juego se nos otorgará una herramienta de combate, pero es muy costosa y solo se usa para situaciones de emergencia. Además de que el combate en este juego está planteado mal, supongo que para no perder el miedo en ningún momento.

Si por alguna razón un enemigo nos mata, seremos enviados al éter. El éter es un puzle adicional en el que, si lo resolvemos correctamente podremos obtener otra oportunidad de reaparecer. El planteamiento la primera vez que estamos allí es sencillo, poner dos esferas en unas especies de pedestales y tirarnos a un pozo para resucitar. Sin embargo, cada vez que entremos al éter será más complicado, y si nos pillan allí nos moriremos definitivamente y tendremos que recuperar la partida en el último punto de control.

En el apartado gráfico hay algo que considero un problema bastante grande. El juego se mueve en Unreal Engine 4, pero Apsulov, salvo en contadas ocasiones, no lo hace brillar, literalmente. Nos pasaremos el 90% del juego en completa oscuridad, usando nuestro poder de visión para, más o menos, guiarnos, es hasta aburrido tener que estar pulsando un botón cada pocos segundos para saber si estamos en buen cauce o simplemente estamos dándonos cabezazos con una pared. También es cierto que cuando se puede ver el estilo artístico del juego es precioso, en las salas más grandes, como la del propio Apsulov, se puede ver con lujo de detalles la arquitectura inspirada en la mitología nórdica llena de runas y simbolismos que imponen respeto.

La sala del Apsulov es un ejemplo de la mezcla de mitología y tecnología que muestra el título.

El apartado sonoro es todo lo que podríamos esperar de un juego de terror, muchos ruidos que te mantienen en constante tensión debido a su origen incierto como chirridos de maquinaria, pasos e incluso voces de algunos enemigos. En cuestión de música, el juego tiene música ambiental, casi imperceptible. La que más se nota es la que sonará cuando te hayan detectado. Eso si, la música combina de manera excepcional instrumentos tradicionales de la cultura nórdica con una atmosfera de tensión constante.

Adicionalmente, el juego cuenta con varios niveles de dificultad, habiendo uno que solo se desbloqueará tras pasarnos el juego una vez. Recomiendo jugar en la dificultad más alta posible. No es que el título  sea mucho más difícil de base, simplemente habrá menos puntos de guardado y los enemigos nos verán antes, lo cual añade más a la atmosfera que propone Apsulov: End of Gods.

En general, Apsulov: End of Gods es un juego con una historia muy buena, quizás no sea el mejor juego de terror de la década, pero sí que es el mejor juego de terror con toques de mitología nórdica que he jugado en mi vida. Y eso, lo hace especial en sí mismo. Aparte de las quejas que ya he tenido sobre la iluminación y el combate también me gustaría comentar que, pese a que podemos explorar de manera más o menos libre las instalaciones de Borr Corp en busca de coleccionables y las cápsulas del Eitrium para mejorar el “gadgetobrazo”, la historia en sí misma es extremadamente lineal y no tienes ningún tipo de protagonismo en ella, más que ser la chica de los recados. Eso es así hasta una decisión muy concreta que cambiará el final del juego, lo cual para mí arruina un poco la inmersión.

Así para acabar, me gustaría comentar como nota final que tuve algunos problemas de rendimiento jugando en una PS4 Pro, sobre todo en los ascensores que sirven para cargar zonas, a veces daba tirones, pero nada importante y solo en estos momentos puntuales.

Las piedras de alma actuarán como puntos de guardado y añadirán un toque mas místico y calmado a la aventura.

Apsulov: End of Gods es una muy buena reinterpretación de los mitos nórdicos en una atmosfera futurista y de terror que ha sabido condensar en una historia bastante corta (si vas a tiro hecho en 2-3 horas lo tienes) muchas emociones y giros de guion interesantes. Y simplemente por esto lo recomiendo. El juego está disponible en PS4, PS5, Nintendo Switch, PC, Xbox One y Xbox Series S/X por alrededor de 20 € con un formato físico para PS4 y PS5 distribuido por Meridiem Games.