Una aventura con bastantes sombras

Hoy os traemos el análisis de un juego que, realmente, se estrenó en 2018 bajo el nombre de Timothy vs the Aliens, pero que en esta versión que hemos analizado luce otro nombre, este es Timothy’s Night.

A decir verdad, este título desarrollado por el estudio español WildSphere (que, por cierto, nos han cedido una clave para realizar este análisis), no solo se presenta con un nuevo nombre y una exclusividad en PlayStation 5, también sabe aprovechar varias de las características de la consola de nueva generación de Sony para ofrecer una mejor experiencia al jugador.

Aquí abajo os dejamos el tráiler de Timothy vs the Aliens para que podáis ver como se presentaba el título original del que proviene el protagonista de este análisis. Más adelante podréis ver el tráiler de Timothy’s Night.

Así que si, se puede decir que Timothy’s Night es una especie de remasterización que ha tenido como objetivo pulir ciertas cosas del título original. Y si, lo suyo seria hablar de esas mejoras, pero no puedo hablaros de este juego desde ese punto de vista, ya que con ver algunos vídeos y haber leído reseñas del juego de 2018 no basta para sacar conclusiones claras. Por lo tanto, voy a encarar este análisis como lo que ha sido para mí, un primer contacto con el proyecto del estudio español.

Timothy’s Night es, básicamente, un juego de acción con plataformas, y con algún que otro puzle, y que dispone de un mundo abierto, pero no precisamente grande, para que el jugador pueda explorarlo y avanzar en la aventura. Una aventura que tiene lugar en Little Fish City, una ciudad ubicada en un ficticio principio de siglo pasado y que está, en su gran mayoría, dominada por gánsters y mafiosos, pero que ahora su mayor problema es una invasión extraterrestre, y, desde luego, estos no son muy amigables. Esta es la base de una premisa argumental bastante simple.

Como era de esperar, nosotros nos pondremos en la piel de Timothy, un gángster que se ve obligado a convertirse en un héroe para salvar la ciudad de la invasión alienígena. Eso si, nuestro protagonista no es un simple hombre de acción, ya que cuenta con un poder que le permite ralentizar el tiempo a su gusto, siempre que tenga el medidor que le permite usarlo lo suficientemente cargado. Este don le fue concedido a través de una carta, que siempre lleva en su sombrero, entregada por un grupo de extraterrestres que le secuestraron cuando era niño.

Efectivamente, la carta todopoderosa es un AS.

Como ya he comentado, la base argumental de Timothy’s Night es muy simple, pero también es anecdótica, ya que funciona como una mera excusa para poner al jugador a caminar y a pegar tiros a los alienígenas, y así poder avanzar, sin querer contar nada interesante ni emocionante. Su escaso desarrollo se transfiere a su jugabilidad que, funcionando bastante bien, peca de ser poco profunda.

Teniendo en cuenta que tiene más de una vertiente en su jugabilidad, el hecho de que no consiga ser mínimamente profundo en ninguna de ellas es más grave aún. Porque, como decía al principio, este título se basa en la acción y la exploración a través de unos escenarios en los que podemos encontrar varias secciones de plataformeo. Y, a decir verdad, estos tres elementos jugables pecan de lo mismo. Pero antes de nada, vamos a poner un poco todo bajo contexto.

Las tres vertientes mencionadas antes, se ponen a nuestra disposición para completar nuestras misiones principales, que consisten en hacer, en esencia, de recadero recorriendo la ciudad en busca de ciertos objetos esenciales para poder avanzar en nuestra aventura, gracias a las recompensas que conseguimos completando estos objetivos.

Este tipo de alienígenas será el enemigo más recurrente, aunque también hay de otros tipos.

Eso nos llevará a encontrarnos cada dos por tres a nuestros enemigos, los alienígenas, repartidos por la ciudad y dispuestos a recibir nuestros disparos, pero también nos encontraremos con montones de billetes que podremos ir recolectando para luego gastarlos en la tienda, ya sea para comprar munición, armas, llaves que dan acceso a ciertas partes de la ciudad u otros objetos que tienen como objetivo hacernos la experiencia algo más llevadera.

La cosa no acaba ahí, ya que también disponemos de misiones secundarias que consisten en hacer lo mismo que en las principales, pero en lugar de buscar ítems que nos permitirán avanzar, habrá que encontrar cosas tan peculiares como perritos calientes o peces, y así ayudar a los pocos vecinos que nos encontraremos por las calles. Cierto es que, encontrar estos elementos nos proporcionarán ciertas recompensas, pero también es cierto que no son fundamentales para completar el juego y, mayormente, lo que generan es una sensación de repetición, casi constante, que no ayuda para nada a la propuesta.

Y ahí está, Timothy’s Night peca de ser muy repetitivo, a pesar de su corta duración, unas 5 horas en mi caso. Tanto los elementos de plataformeo como los de acción y exploración terminan haciéndose bola (ni siquiera el uso del poder de Timothy, que realmente es bastante útil cuando se amontonan varios enemigos, consigue romper su característica monotonía), y es una pena porque mecánicamente funcionan bien, tienen sus imprecisiones, pero son efectivos.

Las secciones de plataformas tienen su punto en cuanto a diseño, pero no son demasiado profundas.

El problema llega cuando, después de un par de horas, te das cuenta de que estás haciendo todo el rato lo mismo y todo empieza a ir cuesta arriba. Además, aunque tenga su lógica dentro de la narrativa del título, que la ciudad esté prácticamente vacía tampoco ayuda a que sea menos reiterativo.

Es verdad que el juego te da alguna que otras opciones para afrontar las peleas y la exploración (por ejemplo, ir en coche), siempre que hayas conseguido desbloquear antes su uso (completando alguna misión secundaria o comprando cierto ítem), pero al final lo más factible es liarte a tiros y cruzar la ciudad a pie. Y si también falla cuando quiere ofrecerte ciertas vías que, en principio, están para facilitarte la vida o hacértela más divertida, pues poco bueno podemos sacar de ello.

Aunque no todo está mal, siendo sinceros. Antes mencionaba que Timothy’s Night también tiene algo de juego de puzles, y si no lo he incluido antes es porque es casi lo único de su jugabilidad que, en mi opinión, funciona de forma correcta en todo momento, teniendo en cuenta que son sencillos y para todos los públicos, como el juego en sí mismo. Estas pequeñas secciones, que consisten en encontrar llaves y abrir atajos para avanzar o en acertar un acertijo poco exigente, son ciertamente importantes, pero no tienen un gran peso en el grueso del título, por lo que es difícil que compensen el resto de su gameplay.

También, cabe destacar que, el juego te deja jugar a tus anchas cuando acabas la historia principal, ya sea para matar unos cuantos alienígenas más o terminar de recolectar todos los objetos que te falten de las misiones secundarias. Aunque, la verdad es que, habiendo terminado todo lo importante, no hay muchos motivos para volver, ya que si consigues esas recompensas ya será tarde para usarlas. Pero bueno, ahí está la opción, y si quieres puedes volver a jugar la parte final con esos nuevos añadidos.

Sin ser un gran alarde, este nivel en su totalidad ofrece una buena variedad de mecánicas divertidas.

Si hay algo que me ha llamado la atención especialmente, para bien, es su apartado artístico. Tanto los personajes como la ciudad, a pesar de tener sus problemas en la jugabilidad, cuentan con un diseño bastante particular y efectivo que dota a esta propuesta de una gran personalidad. Todo esto queda envuelto en una estética noir que le va como anillo al dedo.

Al decir que cuenta con un estilo noir, ya damos por sentado que usa el blanco y el negro como sus colores principales, pero no son los únicos. Timothy’s Night sabe generar buenos contrastes destacando algunos ítems y, sobre todo, enemigos, ya que estos elementos sí que contarán con colores vivos que hacen que la experiencia sea mucho más placentera y menos monótona.

Como suele ser costumbre, toca hablar del apartado sonoro del juego. Seguramente, no es el título más aventajado en este aspecto, no es que consiga un resultado envolvente o demasiado satisfactorio, ni siquiera cuenta con voces en sus personajes, lo que se diga en el transcurso de la aventura lo tendremos que leer.

Por lo que solo queda agarrarnos a su banda sonora. Una banda sonora que utiliza una música que es ideal para la ocasión, ya que esta se basa en ritmos de jazz con un toque muy desenfadado que amenizan bastante el hecho de matar marcianos. Pero la escasez de variedad hace que pronto acabemos cansados de oír la misma música cada dos por tres. Por suerte, hay una manera de hacer que esa música se detenga en cada una de las secciones que visitaremos de la ciudad, pero no os la contaremos, ya que es un detalle lo suficientemente juguetón como para que lo tengáis que descubrir por vuestra cuenta.

A nivel técnico, desde luego, no estamos ante un juego que destaque en exceso en este apartado. De hecho, cuenta con algunos bugs y problemas menores de rendimiento que dificultan un poco el ritmo de nuestra partida. Aun así, Timothy’s Night hace un buen uso de las bondades de PS5, algo que podemos comprobar en su iluminación resultona y la implementación de unos reflejos que ayudan a generar un aspecto visual muy agradable.

Eso si, donde más me ha sorprendido el título es en su utilización del DualSense. Desde el menú inicial ya nos deja entrever que las características del mando de PS5 van a tener bastante importancia en su gameplay y gunplay. Es realmente satisfactorio notar como los gatillos ofrecen resistencia a la hora de disparar, pero también es agradable notar los pasos de nuestro personaje por las calles de Little Fish City. Dos ejemplos de todo lo que ofrece el mando next gen de Sony en el título de WildSphere. Con el uso de estas bondades, el juego consigue ser bastante inmersivo, algo que, como ya he remarcado, no consiguen ni el gameplay ni su argumento.

Para ir acabando, hay que recordar que Timothy’s Night es un juego para todos los públicos, aunque los jugadores más pequeños parecen ser los destinatarios más idóneos, y como tal, no es una experiencia difícil, pero eso no impide que su gameplay acabe siendo bastante repetitivo y falto de una mínima profundidad. Si, se salva algún elemento jugable, pero no contrarresta los efectos del resto de mecánicas.

En cuanto a la parte argumental del título de WildSphere, nos encontramos ante una mera excusa para empezar a explorar, disparar y saltar que no añade un mínimo de interés a nuestro objetivo final. La verdad es que, puede que tampoco sea un portento técnico ni a nivel sonoro, a pesar de tener cierta gracia y saber utilizar en su favor las características de PS5, pero siempre podremos disfrutar de un apartado artístico que destaca, con muy buenas formas y con mucho gusto, por encima de casi todo lo demás en esta propuesta.

Así que, resumiendo un poco todo, podemos decir que, Timothy’s Night es un juego que entra por los ojos, y en cierto modo por las manos, pero sigue sin ser una experiencia jugable satisfactoria.