Belleza a través del orden e historia a través de los objetos

Si te digo que una mudanza es relajante y disfrutable seguramente creas que te estoy vacilando, pero justamente es lo que ha conseguido Witch Beam, desarrolladora del brillante Unpacking. Simplemente hay que ordenar distintas habitaciones como más nos guste (aunque tiene algunas limitaciones).

El juego que ha sido distribuido por Humble Games, aunque no lo parezca, sigue una historia, la cuál se va explicando de forma muy sutil a lo largo de las mudanzas, durante casi dos décadas de la vida de una protagonista invisible, ya que en ningún momento la veremos (empezando en 1997). En cada mudanza vamos viendo una evolución lógica. Al principio, solo debes ordenar la habitación de una niña, pero, como es lógico, con el paso del tiempo debes gestionar la cocina, el lavabo, el comedor, etc.

En cada hogar vemos una estructura diferente, cosas que antes no le gustaban a la protagonista, pero que ahora sí, o juguetes que le acompañan desde el primer nivel, marcando una tendencia que, por ejemplo, a mí me ha pasado y seguramente a todos los que hemos vivido varias mudanzas a lo largo de nuestra vida. Si algo consigue el juego es crear una lógica y a la vez una visión muy real de todo lo que observamos en pantalla, desde cuando nos vamos a la universidad hasta cuando vivimos en pareja, entre otros momentos que forman parte de la vida de cualquiera. No diré más, ya que no quiero contar mucho sobre esta subtrama sutil y brillante.

El juego cuenta con miles de detalles y referencias a la cultura pop de la época; consolas del principio de los 2000, videojuegos o películas, por ejemplo. Obviamente no diré nada, pero si jugáis fijaos bien en todo, porque no tiene desperdicio alguno. Si buscáis bien esos detalles, incluso en objetos de cocina o lavabo suelen tener su recompensa en forma de pegatinas especiales, las mismas que se nos irán concediendo por superar cada mudanza.

Uno de los comedores de la protagonista, con múltiples detalles de su vida personal y gustos

¿Cómo se juega? diréis algunos. Pues es bastante sencillo. En cada habitación hay varias cajas, clicamos encima de cada caja y esta se abrirá, empezarán a salir objetos con cada clic que realicemos hasta que ya no quede nada y desaparezca la caja. Nosotros elegimos donde poner los objetos y es realmente agradable ver como se coloca todo. Tenemos que aprovechar al máximo cada espacio de las estanterías, muebles de escritorio o cajones. Los libros a la hora de ponerlos en las estanterías, podemos ponerlos en horizontal e ir apilando uno encima de otro o podemos ponerlos en vertical (queda mejor en vertical, sorry not sorry). También, el juego permite apilar ropa o ponerla en perchas para aprovechar al máximo el espacio, que a veces es muy limitado. Algo parecido pasa en los objetos de la cocina, pero tristemente solo algunos. Por ejemplo, los vasos no se pueden apilar, pero los platos sí. Eso si, el nivel de detalle y de mimo no se resiente con ello, ya que incluso detalles tan concretos como poner el pijama debajo de la almohada están presentes en el juego.

El juego gráficamente es muy agradable, usa un pixel art muy bonito y un sistema de sonido que está cuidado hasta el más mínimo detalle. Incluso, dependiendo de donde dejemos algunos objetos sonarán de distinta forma. Por ejemplo, si dejas el rollo de papel en el suelo o encima del váter hace un ruido diferente respectivamente, y así con todos los objetos y espacios del juego.

La versión que he jugado es la de Xbox Series X, por lo tanto lo he jugado con mando, y la verdad es que el control es bastante cómodo, pero se nota que está pensado para jugarlo en PC. El juego está disponible para Nintendo Switch, PC y Xbox, además de estar en Xbox Game Pass. El precio de lanzamiento es de 19,99€, precio más que decente para la experiencia de juego. Si se te da más o menos bien, el juego te puede durar unas 3 horas.

La primera habitación que debemos ordenar, la habitación de la protagonista cuando es una niña

Como conclusión: El juego vale mucho la pena para desestresarse de la vida cotidiana y despejarse de tanta violencia gratuita que hay en los videojuegos, que, aún gustándome, de vez en cuando algo tan chill como Unpacking se agradece mucho. Lo malo es que dura muy poco y no es demasiado rejugable. Aun así, la forma que tiene de contar la historia de la protagonista y el nivel de detalle que rodea al juego, todo ello acompañado por sus apartados sonoro y gráfico, son sublimes.

No os voy a mentir me he emocionado jugando Unpacking porque me ha recordado muchas facetas de mi vida, mi primera habitación particular, mi primera mudanza, la nostalgia de ver objetos que me han seguido toda mi vida y que siguen estando ahí, incluso notándose que están desgastados por el paso del tiempo. Desde luego, estamos ente un juego imprescindible.

La vida universitaria, la vida mejor

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